EL RETO ANTE LA EDUCACIÓN
marzo 25, 2014
De que seamos capaces de transformar nuestros sistemas educativos depende el
que podamos formar ciudadanos autónomos, informados, eficientes, responsables y
tolerantes que estén en capacidad de asumir una actitud crítica frente a la
información, que valoren la práctica democrática, la solución pacífica de los
conflictos y la búsqueda de consensos y, por lo tanto, puedan acceder a una
calidad de vida que aseguren el desarrollo de las instituciones democráticas y
la paz social. Depende, también el que esos ciudadanos adquieran el
conocimientos y las habilidades que les permitan adaptar o crear innovaciones
tecnológicas que les puedan asegurar un adecuado ingreso al mundo del trabajo,
que nos permitan competir internacionalmente y asegurar una mayor igualdad en
los ingresos; el que, además, adquieran la habilidad de razonar y la capacidad
de aprender por su propia cuenta, es decir, la capacidad de formar personas
inteligentes y productivas, en condiciones de analizar y elegir opciones, de
argumentar sin usar la fuerza y de comprenderse a si mismo y a los demás.
Ciudadanos así formados en vez de actuar con docilidad o conformismo serán
capaces de respetar y valorizar la diversidad y evitar los brotes de violencia
urbana y rural”
A su vez, un documento de trabajo de la Organización de Estados Americanos sobre el tema de la educación en las Américas (1998) señalaba que entre las tareas que tenía la educación, están:
A su vez, un documento de trabajo de la Organización de Estados Americanos sobre el tema de la educación en las Américas (1998) señalaba que entre las tareas que tenía la educación, están:
1. Superar la extrema pobreza
2. Eliminar las grandes desigualdades de ingresos
3. Evitar la marginación social y la violencia urbana
4. Proporcionar integración y estabilidad social
5. Proporcionar armonía étnica y social
6. Capacitación de la fuerza de trabajo
7. Formación de una comunidad de ciudadanos informados y responsables
8. Promover la tolerancia política
9. Crear un clima más favorable para las inversiones nacionales e internacionales y para el crecimiento y prosperidad social y cultural.
9. Crear un clima más favorable para las inversiones nacionales e internacionales y para el crecimiento y prosperidad social y cultural.
Según los anteriores conceptos, provenientes de la más alta comunidad de
autoridades educacionales del continente, la educación, concebida como un bien
social, tiene enormes tareas que cumplir y pareciera, por las esperanzas
depositadas en ella, ser un tratamiento extraordinariamente eficiente para los
males que afligen a la propia sociedad. En esta creación social, recaen las más
grandes responsabilidades que puedan pedirse a una institución creada por el
hombre. Cualquier maestro, agobiado de trabajo, con una remuneración similar a
la de los obreros podría decirles a los señores ministros que la educación no
es una panacea y que para poder lograr lo que se espera de ella, los gobiernos
deberían efectuar una inversión muy superior a la que se ha hecho y dirigida a
una reingeniería total. Nadie espera, por el contrario, que la defensa del país
cumpla una labor tan trascendental como la educación, pero sin embargo, en todo
el continente, el gasto militar es igual o superior. No digo que la defensa
nacional no sea importante, sino que lo que expreso se refiere a que ambos
bienes sociales no producen las mismas esperanzas de mejorar la propia
sociedad. La educación es una inversión y la defensa es un gasto.
0 comentarios